Pregunta: ¿Cómo surgió vuestra pasión por la animación?
Enrique Vila: Bueno, lo mío no es exactamente animación, desgraciadamente no pude llegar a tener ese talento natural. Yo empecé como hobby con la infografía, llegaba del trabajo y empezaba a darle y tal, y llegó un momento que quise hacer de esta pasión mi profesión.
Carlos Baena: A mí de siempre me ha encantado el cine. Empecé con el cine y con los cómics, y eso me llevó a la animación.
Rodrigo Blaas: Comencé en el mundo de la animación porque mi hermano me pasó un programa en el que se podía trabajar con elementos tridimensionales y crear historias. A partir de ahí, me interesé mucho por el mundo del cine y los cortometrajes de todo tipo de animación, no solo de animación por ordenador, sino desde cortos de stop-motion checos y de Europa del Este a la animación tradicional del resto de Europa, y también los cortos de Pixar, la lámpara saltando... estos cortos estaban aportando algo a la animación por ordenador, demostrando que se podían contar otro tipo de historias.
P: ¿Y profesionalmente?
CB: Estudié en EE UU y de ahí pasé a trabajar en animación para anuncios durante un par de años, y de ahí a varias películas de acción real: 'Parque Jurásico 3', 'La Guerra de las Galaxias (Episodio 2)', 'Los hombres de negro'? Al acabar 'Los hombres de negro' me fui a Pixar y hasta ahora.
EV: Yo empecé en una escuela donde estaban buscando a alguien para hacer prácticas. Llegué allí y pregunté: "¿Qué clase de película es ésta?" y me dijeron "Es una película de cyberpunk para una minoría de culto, poca cosa" y resulto ser 'The Matrix', la primera. Ya a partir de ahí empecé a trabajar y a hacer efectos. Hace un par de años, necesitaban gente de efectos en Pixar. Me interesó mucho la propuesta y me fui.
RB: En Madrid, hace un poco más de diez años, haciendo todo tipo de trabajos, sobre todo publicidad, donde no solo te dedicas a la animación de personajes, sino que tienes que hacer un poco de todo, en plan todo-terreno.
P: ¿Cómo veis el mercado laboral para un animador en España? ¿Es necesario irse a trabajar a EE.UU. para poder vivir de ello?
CB: Yo creo que sí que se puede vivir de ello. Hacen falta proyectos que merezcan la pena, y gente que realmente crea en esos proyectos, que apuesten por ellos y que además tengan esa pasión, que no hagan películas por hacer dinero o porque es lo que está de moda o porque es 3D, sino porque se quieren contar historias que la gente quiere escuchar. Es lo que me encanta de una productora como Pixar. No cuentan historias por hacer dinero, bueno en parte supongo que sí, pero al mismo tiempo crean historias que hasta los mismos directores dicen que ellos quieren ver, hacemos películas que a nosotros nos gustaría ver. Es una diferencia enorme.
EV: Hacer una película tipo Pixar tendrá de 3.000 a 3.500 planos. Te puedes imaginar hacer la película con tantísimos planos, con todas las cámaras... Eso requiere una experiencia a la que hay que llegar, se empieza pequeño y se van hacia cosas más grandes, hay que tener fe y creer en ello. Estas producciones que hace Pixar tardan tres años y medio desde la primera intención hasta que sale por la puerta lista para salas de proyección.
P: Wall-E representa el pasado y Eva el futuro en lo que a diseño se refiere, ¿en qué os habéis basado o inspirado para desarrollar estos personajes?
CB: Desde el punto de vista de la animación, hemos hecho bastantes estudios de cómo se mueven los robots. Desde el punto de vista del diseño, supongo que han buscado dar ese contraste visual, de diferentes mundos que se acercan. De Wall-E lo que me gusta es esa imperfección, no solo desde el punto de vista visual sino también de su personalidad. Es un robot, pero gracias a su personalidad ha salido un robot diferente. Eso te da muchísimo juego a la hora de crear la interpretación del personaje.
EV: A mi una cosa que me gusta mucho del diseño de los dos personajes principales es que Wall-E es un robot funcional, en el sentido de que no es un hombre de hojalata. Tiene partes mecánicas que funcionan, están integradas, es coherente desde el punto de vista de la ingeniería. El otro robot, Eva, no tiene juntas, las piezas van flotando, desde el punto de vista del diseño industrial es verosímil. Mucho hardware que se ha diseñado en esta película tiene conexión con elementos de diseño industrial, de robots... eso ha creado una conexión con el personaje a nivel de desarrollo tecnológico presente de la humanidad.
RB: Para Wall-E hemos utilizado en la animación muchas referencias del cine mudo, de cómo expresar diferentes tipos de emociones a través de gestos sencillos. No podían hablar, no tenían diálogos, esa es una de las principales referencias que hemos buscado, de Chaplin a Buster Keaton, a todos estos genios del cine mudo. A parte, buscar ese contraste entre el diseño más rudimentario de Wall-E a un diseño de última tecnología de Eva y ver ese contraste entre uno y otro.
P: ¿Y sus respectivos entornos: la Tierra devastada, la nave espacial...?
RB: Era muy importante para la ambientación crear en Wall-E ese sentimiento de soledad. Para eso se le dio un mundo desolado, en el que solo había escombros, en el que el desarrollo de la sociedad hubiese dado como resultado ese mundo hipotético, y Wall-E, que es el último que queda, limpiándolos y organizándolos. Él se ha quedado en esa directriz. Era importante ese contraste y, al mismo tiempo, cuando llegas al espacio, ver esa fascinación, lo magnífico del espacio comparado con un escenario tan desolador como era la Tierra.
P: ¿Qué ha sido lo más laborioso del film?
EV: Para mí, las tormentas de arena, y todos los humos y los fuegos que salen cuando las naves espaciales despegan y aterrizan, he tardado mucho en desarrollarlo.
RB: Uno de los desafíos era hacer que un robot como Wall-E, que en su naturaleza es frío y metálico, exprese y comunique emociones. Conseguir que tenga humanidad, que te haga descubrir el mundo que hemos creado en la película a través de sus ojos y te deje llevar por la historia.
P: La película supone una crítica hacia el consumo irresponsable, ¿creéis que va a tener algún tipo de efecto concienciador en los espectadores, o estamos abocados a un futuro similar?
CB: La película en sí es una historia de amor, y creo que todo lo demás es el telón de fondo que eligieron los directores, pero que no fue algo con ese propósito. Creo que fue un mundo que se podría crear, que no necesariamente va a pasar, para nada. Creo que la película en sí es sobre cómo estos dos robots se enamoran.
EV: Cada uno puede hacer su propia interpretación, y leer lo que tenga a bien entender de la película. Yo también he hecho mi propia lectura.
RB: Es una situación hipotética. El futuro desolador y lleno de escombros es un futuro posible, pero es más una ambientación que hemos utilizado para mostrar que Wall-E vivía en soledad en ese mundo. Creo que no se ha querido tener un mensaje ecológico, sino una forma de ver cómo podría ser el mundo, una de sus evoluciones, para contar la historia. La película de 'Wall-E' es una historia de amor entre Wall-E y Eva, ver como tienen sentimientos dos robots enamorándose.
Jesús Casañas