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Michaelangelo Antonioni
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"Descubrí verdaderamente quién era Antonioni diez años después de conocerle, cuando vi todo su cine", ha asegurado hoy su viuda, Enrica Fico, que está decidida a llevar personalmente la obra del cineasta italiano allá donde se le solicite, como el Festival Documenta Madrid, donde se le rinde tributo.
Desde hoy y hasta el próximo domingo el certamen madrileño recupera la obra documental de Michelangelo Antonioni, parte de ella corresponde a su primera producción, lo que alegra a la que fue su segunda esposa hasta su fallecimiento el año pasado: "Le encantaba ver sus películas junto a su público, eso generaba más atención en el espectador. Ahora intento ser yo quien mantenga viva su presencia creativa en momentos como ese", ha explicado. "La verdadera profesión de Michelangelo era la de mirar y sobre todo la de ver", ha asegurado su viuda, quien dedicó 15 días seguidos a visualizar toda la filmografía del italiano. "Su esfuerzo creativo se centraba en dotar de lucidez a la realidad sin proyectar su persona, y así evocar al espectador preguntas para el resto de su vida", ha añadido. Convertida en cineasta, Enrica Antonioni muestra al autor de "Blow-up" y "La notte" en dos documentales que ella misma presenta hoy en el Círculo de Bellas Artes dentro del ciclo de Documenta Madrid. "La única y mejor enseñanza que me dio al respecto fue que debía tener muy claras mis intenciones a la hora de hacer una película", apunta la Enrica documentalista, quien también recurre a Godard para defender que "la cámara es una cuestión moral" y así lo aplica en su retrato cinematográfico de Antonioni. La primera de estas grabaciones, "Hacer una película para mí es vivir" (1995), presenta la italiano durante el rodaje de "Más allá de la nubes", su último largometraje de ficción, y la directora coloca la cámara "a su lado, para acompañarle en su proceso creativo", mientras que en "Con Michelangelo" (2005) coloca la cámara "frente a él, para mostrar los cinco últimos años de su vida", sus viajes o su otra pasión, que era la pintura. De su lucha por hacer de la filmografía de Antonioni un hábito en el espectador actual, su viuda sólo lamenta que "la distribución de sus películas es insuficiente para el interés que generan". Dos obras destacan para ella: "Professione: reporter" (1975), "por ser la primera en la que coincidimos", y el documental "La mirada de Miguel Ángel" (2004), "porque en él Michelangelo ofrece su testamento vital en un acto de gran coraje que recuerda por qué me enamoró durante 36 años de vida en común. De él aprendí a afrontar el encuentro con mis propios miedos, especialmente el de morir".
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